#NotadelRedactor
Cartago enfrenta una difícil realidad: cierres de comercios, reducción de aforos, caída en ventas y cambios en los hábitos de consumo, todos derivados de un aumento preocupante en la inseguridad, delincuencia e indigencia.
Un claro ejemplo de esta crisis fue el cierre reciente del emblemático negocio Malued en pleno centro de la ciudad, una decisión que encendió las alarmas entre comerciantes, vecinos y trabajadores locales.
Ellos coinciden en que la situación ha venido empeorando rápidamente en los últimos meses, afectando gravemente la actividad económica de la zona. En varios puntos del casco central, los dueños de negocios señalan que la violencia, los robos y la presencia constante de personas sin hogar han alterado significativamente su dinámica diaria. Han tenido que modificar horarios, reforzar medidas de seguridad, incurrir en mayores gastos para limpieza y protección, e incluso reducir la capacidad de atención en sus locales.
Entre los afectados se encuentran establecimientos icónicos como La Librería Cartago y la marisquería La Anclita, que se vieron obligados a ajustar el tamaño de sus espacios. Según reporta el medio La Nación esrw miércoles, los comerciantes del centro de Cartago viven bajo una creciente preocupación debido a recientes ataques armados en esta zona.
Al problema de la violencia se suma el considerable aumento de indigentes que han ocupado el casco central, justo frente a las autoridades municipales, cuyo accionar ha sido insuficiente para abordar esta compleja problemática.
Entre las mayores quejas se encuentra la proliferación de los mal denominados "cuidadores de carros", algunos de los cuales han incurrido en comportamientos agresivos, como insultos hacia mujeres y estudiantes.
La inseguridad también impacta directamente a centros educativos como la Escuela Jesús Jiménez, Ascensión Esquivel Ibarra, Escuela Padre Peralta, el kínder de la Jesús Jiménez y el comedor infantil del Patronato Nacional de la Infancia. Estas instituciones enfrentan constantes problemas por el entorno hostil, donde es común observar consumos de drogas,a plena vista y sin intervención efectiva por parte de las autoridades.
Esta crítica situación social no se debe únicamente a las actividades de bandas o grupos delincuenciales. Más bien, es consecuencia de un prolongado debilitamiento de las políticas públicas bajo la administración actual y una municipalidad con capacidad limitada para responder adecuadamente, donde algunos regidores, solo han sido "eficientes" para sentarse a negociar puestos y hacer alianzas con el chavismo.
La falta de acciones concretas ha permitido la proliferación incontrolada de problemáticas como el auge del crimen organizado, el desbordamiento de la indigencia y el incremento de espacios usados como búnkeres para actividades ilícitas, mientras se deja de lado la necesidad urgente de mantener el orden y garantizar una adecuada gestión social y comunitaria.












