#NotaDelRedactor
Parece que la situación política en torno a Fabricio Alvarado y sus diputados sigue siendo motivo de preocupación. La falta de aprendizaje tras las derrotas electorales anteriores, donde ni siquiera lograron obtener un diputado, refleja una persistencia en estrategias que se centran solo en protegerlo y blindarloa él.
Ahora, la colaboración con Pilar Cisneros para bloquear los nombramientos de los magistrados suplentes de la Sala IV agrega otra capa de tensión y posiblemente obstaculiza procesos clave en el sistema judicial.
La pregunta clave es: ¿por qué Pilar Cisneros está frenando estos nombramientos? La respuesta parece ser clara. Su objetivo sería que estos nombramientos se hagan durante la gestión de la nueva Asamblea Legislativa, que tomará posesión el próximo 1 de mayo. En ese escenario, el chavismo contaría con 31 votos, facilitando así la elección de magistrados alineados con los intereses chavistas.
Pero, ¿qué motiva a Fabricio Alvarado a respaldarla? Desde que salieron a la luz las fuertes acusaciones en su contra por abuso, acoso y violación sexual —además de rumores sobre intentos de frenar una denuncia mediante algunos de sus diputados—, su bloque político ha adoptado una postura abiertamente favorable al chavismo. Este cambio de actitud podría estar impulsado por la expectativa de obtener algún beneficio o apoyo del chavismo una vez que terminen su período legislativo.
Regresando al tema central, este bloqueo en los nombramientos de la Sala IV plantea un grave problema. Lo único claro en esta situación es que tanto Pilar Cisneros como Fabricio Alvarado están impidiendo que se designe a los magistrados suplentes, con la aparente intención de dejar que la próxima Asamblea Legislativa controle esas elecciones y garantice la designación de magistrados afines al chavismo y su red de cuido.

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